Wednesday, April 6, 2011

Los Gordos

Realmente no me gusta el título de este posting. Y es que no voy a hablar de los "gordos" en general, que palabra tan peyorativa. Hablaré de dos en particular cuyo estilo de vida trato de entender todos los días. Les digo "Los Gordos" porque no sé cómo se llaman, de qué viven ni cómo sobreviven, lo que sí sé es que son gordos. Es una pareja que vive en la estación 207 de la línea A de Nueva York. Se sientan cerca del elevador en una banca que han declarado como propia. Y todos los días, este hombre y esta mujer, permanecen sentados en su mismo lugar predicando el fin del mundo.

Esto es un poco lo que me molesta de los Gordos. El misterio de su supervivencia. También me disturba un poco su mensaje fatalista y juicioso, esos carteles blancos y letrás en plumón indeleble que hablan de un Cristo que nos juzgará, ese ser que nos condena por todos los males que hemos hecho.
Cuando me subo al metro por la mañana, ahí los veo. Cuando llego en la noche, siguen ahí. Es rara la vez que no están. Supongo que en esas extrañas ocasiones, están duchándose (¿dónde?) o tomando un poco de sol (todos lo necesitamos de vez en cuando).

Los Gordos también han hecho varios amigos en su hogar subterráneo. Hay pasajeros que se acercan a platicar, supongo que existen las manos caritativas que les dan de comer. ¡Ah! porque ese es otro misterio: los gordos son muy gordos, pero no piden dinero. ¿De dónde sacan para comer? Me ha tocado verlos atacar enormes bocados de pollo, frijoles y pan. Los he visto limpiarse las manos y los labios de grasita. No tienen hambre, de eso estoy segura. También los veo jugar ajedrez con otros trabajadores del MTA.

Ayer en especial me llamó mucho la atención un hecho que me hace dudar sobre su prolongada subsistencia en este rincón olvidado del mundo. Alguien removió los respaldos de las bancas en la estación. Lo que antes eran bancas relativamente cómodas, ahora se han vuelto unas tablas para descansar el cuerpo por un breve lapso. Yo me pregunto, ¿qué harán los gordos sin su respaldo?, ¿cómo permanecerán sentados todo el día sin ese pequeño detalle de comodidad? ¿Sufrirán de hemorroides?
Yo en su lugar estaría muy enojada sin mi respaldo. Pero claro, mientras ellos pasan el día entero sentados bajo luz artificial, tratando de lograr el jaque mate y chupando huesitos de pollo gratis, yo me muevo en un mundo alterno, de luz, agnóstico, donde los huesitos de pollo no cuestan menos de $8.99.

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